Legado Balbín-Berisso

Legado Balbín-Berisso

Ricardo Balbín

Biografía por Prof. César Arrondo

Cátedra Libre Hipólito Yrigoyen

Universidad Nacional de La Plata

Ricardo Balbín nació un 29 de julio del año 1.904, en la ciudad  de Buenos Aires y vivió algunos años de su infancia en el interior de la Provincia de Buenos Aires, entre ellos, en (Laprida y Ayacucho) y finalmente se radicó en la ciudad de La Plata.  Desde muy pequeño comenzó a incursionar en la política argentina, justo en el momento en que el país con la aprobación de la Ley Sáenz Peña, producto de las consecuentes luchas del emergente radicalismo, posibilitará que todos los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos y además, por medio del ejercicio de la soberanía popular, se investiría a Hipólito Yrigoyen, como el primer Presidente popular de los argentinos.

Ricardo Balbín, se afiliará de afiliarse al Unión Cívica Radical, cuando tuvo la edad requerida y también fue un fervoroso militante reformista en la Universidad Nacional de La Plata, donde estudió la carrera de abogado.

Será Balbín quien se pone al frente del Comité Radical de la sección primera de La Plata, luego del golpe de estado del 6 de septiembre de 1.930, con el propósito de comenzar la tarea reorganizadora del radicalismo, y también poner en marcha una política de resistencia al régimen conservador.

En cuanto a su actividad política, podemos destacar que Ricardo Balbín en dos oportunidades fue electo Diputado Nacional, pero por la anulación de los comicios en 1.931, no asumió, y por ser una elección fraudulenta, tampoco lo hizo en el año 1940. Esta decisión tomada solo es posible para él y muchos de sus correligionarios de la época, por formación y consecuente comportamiento ético que proviene del krausismo.

Será recién en el año 1946, cuando fue electo Diputado Nacional en elecciones libres y democráticas y además, tendrá el honor de presidir el Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical, más conocido, como el “Bloque de los 44”.

Su lucha fue constante por las Instituciones democráticas del país. Cuando fue depuesto Arturo Illía y a pesar de la dureza de la dictadura de Onganía, Balbín continuó en la búsqueda incansable de recuperar la política y volver al sistema democrático. En este sentido, el 14 de noviembre del año  1.970, impulsó la conformación de la “Hora del Pueblo”, con el propósito de recuperar las Instituciones republicanas y en el año 1.981, con el mismo propósito de democratizar y pacificar el país, impulsó e integró “La Multipartidaria”.

Se cumple un nuevo aniversario de su nacimiento, y resulta importante valorar el legado que nos deja a los argentinos y a los militantes radicales Ricardo Balbín, porque además, su trayectoria se puede visualizar con nitidez, tanto en la historia del radicalismo, como en la de nuestro país. Esta recorrida histórica de su actividad política, nos presentan a un Ricardo Balbín, más allá de los cargos que ocupó, privilegiando siempre la unión y la paz para los argentinos, como así también, su lucha permanente por las instituciones republicanas y el bienestar y vigencia de los derechos de los argentinos.

En tal sentido, hoy somos depositarios, de un ejemplo de vida, de un político con vocación de servicio y de poder, con el fin de materializar las necesarias reformas a favor de las grandes mayorías, al cual no le tocaron vivir los años más felices de la Unión Cívica Radical. En definitiva,  Ricardo Balbín, fue un político cuyo desvelo de toda su vida, fue lograr la vigencia permanente de un sistema Republicano con Libertad e Igualdad.

Osvaldo Balbín

Nació en la ciudad de La Plata, el 18 de marzo de 1936, es el tercero de los hijos de Ricardo Balbín e Indalia Ponzetti (Ricardo, Lía Elena, Osvaldo y Enrique).-

Era Hincha de Gimnasia y esgrima de La Plata y practicaba rugby en el Club “Los Tilos” de la ciudad de La Plata. Con su residencia en el interior, fue un socio caracterizado del Club Cecil a Roberts de Salliqueló.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional de La U.N.L.P. En el secundario hizo un año libre y es por ello que ingresó a la carrera de Medicina con solo 16 años en la Universidad Nacional de La Plata, donde comenzó su militancia universitaria en A.D.E.R (Agrupación de Estudiantes Reformistas).

Junto a él, entre los miembros de ADER podemos recordar a CREGO Hugo; CREGO Osvaldo; BARCENA Carlos; DUHALDE Carlos Nelson; HARAMBOURE Eduardo; KUNZ Carlos; LINCH Jorge “Charo”; MANUEL Darwin; OCHOA Jorge; OLABE María; PEROVIC Gustavo; PIFARRE Carlos A.; SÁNCHEZ Hugo O.; SORIA Néstor; TAMARIT Mario; TERUEL José Edgardo; VARELA Carlos; VERON, Victor Alberto; y en la FULpP también compartí militancia con FIORAMONTE Horacio; CORIA Alberto, PALACIO Osvaldo, PISTORIO, Raul, HUMBERT LAN Federico; BARVICH Ricardo; COSTA ALVAREZ Graciela; COSTA ALVAREZ Jorge; LAGOMARCINO Fernando, YRIGOYEN Mario; BERRI Ricardo; GARCÍA GAUSI Edgar “Piti”; entre otros.

En el año 1954, durante el gobierno de Perón, fue detenido en medio de una protesta estudiantil junto a 120 compañeros de militancia reformista, permaneciendo encarcelado por varios meses. En 48 horas el Juez Bambil comenzó a liberar estudiantes hasta recibir las órdenes de Perón de ponerlos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. 70 de ellos llegaron a estar hasta 6 meses de prisión, algunos con enfermedades, incomunicados y destratados, especialmente los portadores de apellido opositores como Balbín.

Los reformistas presos desde el 22 de Octubre de 1954 fueron: BALBIN Osvaldo, Radical; BALLESTEROS Edgardo H., Radical; BEGUER Raúl, Radical; BERRI Luis Jorge, Radical; BRAVO Jorge, Radical; CABRERA Raúl, Radical; CABRERA Raúl, Radical; CARBONARI Augusto Remo, Conservador; COSTA ALVAREZ Jorge, Radical; DEMARCHI Carlos A., Radical; DESPERES Darío, Radical; DIUMENJO René, Radical; DUHALDE Carlos Nelson, Radical: FANCHIOTTI Huner, Anarquista ; GARCIA Francisco Enrique, Conservador; HARAMBOURE Eduardo, Radical; JUUL Andrés Eduardo, Radical; KUNZ Carlos, Radical; LOVAGLIO Eduardo Alberto, Radical; LUCERO Jorge Abel, Conservador; MARTIN Francisco, Radical; MARTINEZ Héctor Rubén, Radical; MERCADER Carlos Alberto, Radical; MUÑOZ Cesar Augusto, Radical; OYUELA MALLO Jorge José Félix, Conservador; PELAEZ Alberto, Socialista; PEREZ Ural Amor, Anarquista; PLAZA NAVAMUEL Rodolfo, Radical; PONCE Roberto Cesar, Radical; RAJNERI Norberto Mario, Radical; SANCHEZ Hugo Osvaldo, Radical; SIMONELLI Arturo, Radical; TAMARIT José TAMARIT Mario, Radical; TERUEL José Edgardo, Radical; VERA Juan Carlos, Radical.

Luego de ser liberado y siendo estudiante de la carrera de Medicina, se presenta en la Facultad donde le informan que “no pertenece al alumnado de esta casa de estudios”. Aún perdiendo la regularidad como estudiante, siendo violentados sus derechos y perseguido políticamente por su condición de militante e hijo del dirigente radical Ricardo Balbín, culminó su carrera y comenzó entonces su camino profesional.

Su formación como profesional de la salud la realizó en el Servicio de Cirugía del “Hospital Policlínico” de La Plata (actual Hospital Interzonal General de Agudo “Gral. San Martín”) cuyo jefe era el prestigioso y recordado Dr José María Mainetti y el Dr. Arturo Marcos Cabral Ayarragaray. Durante el desempeño en dicho nosocomio formó parte de “la guardia de los jueves”, integrada entre otros destacados profesionales por el Dr Scafatti Antonio “el Tano” (Jefe de Guardia), Dr Giacomantone, Dr Negri, Dr Veron, Dr. Sanchez, Dr. Colombato, Dr. Deelpratto, Dr. Reppeto, Dr. Defelito, Dr. Cobas, etc. Cabe destacar que se doctoró en cirugia médica.

Continuando con su militancia, y luego de haber sido delegado a la Federación Universitaria de La Plata (FULP), siguió vinculado a la vida universitaria. Fué Secretario Académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata durante el decanato del Profesor Roberto Ciafardo y más adelante se desempeñó como Secretario General de la Universidad Nacional de La Plata, ejerciendo su profesión de médico en dicha ciudad hasta el año 1966, momento en que el golpe de estado que derroca al Presidente constitucional Doctor Arturo Umberto Illia y genera la intervención de todas las universidades públicas del país. Esto precipitó su decisión de irse al interior de la provincia de Buenos Aires.

Desde el año 1966 hasta 1968 reside en la ciudad de General Villegas, radicandose con posterioridad definitivamente en Salliqueló, a fin de ejercer su labor de médico cirujano, cuya formación adquiere en la Escuela de Cirugía del Dr. Mainetti, tarea que realizó con excelencia, atendiendo a varias generaciones de salliquellenses, quenumenses y otros habitantes de la zona de influencia.

Paralelamente al desarrollo de su profesión y a la crianza de sus hijos (Eduardo, Ana Lía, Fernando, Emiliano y Cipriano) junto a su esposa Marta Inés Berisso, continuó su militancia en la política desde las filas de la Unión Cívica Radical, hecho especialmente difícil dado el contexto social de esos años y la dictadura vigente.

Sus aptitudes como médico, carisma y convicción en la expresión de sus ideas, generaron que rápidamente muchas personas lo acompañarán en su tarea militante.

Siendo destacable su vocación de servicio, es importante observar que Osvaldo Balbín podría haber continuado en la comodidad de la ciudad de La Plata y aun así, optó por esta zona del interior de la provincia de Buenos Aires para conformar su familia y ejercer su profesión; sumando un gran cuadro político a la ciudad de Salliqueló, por sus cualidades personales y políticas, como así también incorporando importantes conexiones de dicha zona con el ámbito nacional por ser el hijo del gran líder radical, el Doctor Ricardo Balbín.

Desde esa locación, bregó por recuperar la libertad y restaurar la democracia en el país junto con el Doctor Raúl Alfonsín y para lograrlo conformó un grupo de militantes junto a Bernardo Carbonel.

Osvaldo, aún con su popularidad y con su descendencia política trabajó y acompañó la militancia para que Bernardo sea el candidato a intendente en el año 1983, pues el no ostentaba cargos sino que acompañaba procesos y colaboraba para lograr el objetivo.

Perfilándose ya las candidaturas y siendo Carbonel el candidato de Balbín, previo a las elecciones sufrió un accidente de auto por lo que debió desistir de competir y el grupo interpelo a Osvaldo, convirtiéndose en el candidato natural a la postulación como intendente en el año 1983 por la UCR.

Recibiendo el voto de confianza de los ciudadanos del Distrito de Salliqueló, quienes lo consagraron Intendente Municipal el 30 de octubre de 1983, asume tal función el 10 de diciembre del mismo año, junto a los concejales encabezados por Mabel Tellechea.

Tras su asunción, su fuerte convicción democrática y la notable visión de futuro que esgrimía, resultaron en la proyección de políticas públicas de largo plazo, que aún a la fecha se encuentran vigentes en el Distrito.

Los tres años de su gestión en el ejecutivo municipal, dejaron una impronta imborrable para la comunidad y marcaron el camino a los siguientes jefes comunales, quienes pudieron concretar obras planeadas durante su mandato.

Su temprana muerte lo sorprendió en su despacho de la Municipalidad, donde se encontraba trabajando. , hecho que conmocionó a todos aquellos que tuvieron contacto con su gestión, militancia y trabajo

Desde su nacimiento hasta su fallecimiento se puede concluir que Osvaldo ha vivido medio siglo intenso, fueron tiempos cambiantes, inestables, tanto en lo político, económico, educativo, social, y cultural. Durante esos años vivió la década infame, el nazismo, el fascismo, el peronismo, los golpes militares, y al fin la vuelta a la Democracia en 1983.

Pero lo más importante es que Osvaldo Balbín, no nació en cualquier hogar, lo hizo en el hogar constituido por sus padres Ricardo Balbín e Indalia Ponzetti, nació en los tiempos que su padre Ricardo dominó la escena política del País, su prédica y lucha por el principio de Libertad, igualdad, valores democráticos, vigencia de las instituciones, un pleno republicanismo, influyeron en la formación de Osvaldo marcándolo desde su preadolescencia y en sus posteriores actuaciones y accionar.

Marta Berisso

Cortesía diario El Día

Marta Berisso nació el 9 de marzo de 1936 en Baradero, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Malvina Ocampo y Juan Carlos Berisso. Por razones laborales llegó a La Plata junto a su familia cuando aún era muy pequeña. Allí curso sus estudios primarios en la Escuela N33 y los secundarios en el Liceo de Señoritas.

Luego se recibió de taquidactilógrafa, estudió alemán y obtuvo el titulo de profesora de inglés, por lo que sus primeros trabajos estuvieron vinculados a la traducción de distintos textos. También se desempeñó como bibliotecaria y en la Justicia.

Desde muy joven adhirió a los ideales expresados por la Unión Cívica Radical y en el secundario participó activamente del centro de estudiantes. Fue en esa época cuando conoció a Osvaldo Balbín -hijo de Ricardo Balbín-, un compañero de militancia que luego se convirtió en su esposo. El compromiso aún en épocas de efervescencia política marcaron una impronta que la caracterizó, por eso se manifestó junto al movimiento estudiantil de la Federación Universitaria de La Plata y afrontó con firmeza los acontecimientos del año 1954 cuando muchos estudiantes fueron detenidos por participar de una huelga.

En el año 1965 se casó con Osvaldo Balbín quien se había recibido de médico cirujano y en busca de un desarrollo profesional se fueron a vivir a General Villegas Años más tarde se mudaron a Salliqueló, ciudad en la que crecieron sus hijos Eduardo, Ana Lía, Fernando y Emiliano, que a su vez le dieron 7 nietos. Allí vivió casi hasta el final de sus días.

La austeridad y la entrega hacia su familia fueron una constante en esa etapa en la que tampoco abandonó su amor por la política. En ese contexto fue presidenta del comité de la Unión Cívica Radical de Salliqueló, candidata a senadora provincial y convencional nacional en el año 1993. Con el retorno de la democracia acompañó a su esposo, elegido intendente de esa ciudad y vivió uno de sus momentos más amargos cuando en 1987 la sorprendió súbitamente la muerte de su marido mientras ejercía su función.

Expresaba con claridad y destacable lucidez sus profundas convicciones ideológicas, las mismas que nutría con una lectura exhaustiva de las noticias. Su espíritu crítico la llevó a ser muy exigente consigo y pese a que tenía una sólida formación cultural, siempre mantuvo su modestia y sencillez.