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Lo importante y lo urgente

Falta menos de una semana para que los argentinos y los bonaerenses tengamos la posibilidad de elegir libremente, y en paz, a quienes nos representarán por los próximos cuatro años en el Congreso y en la Legislatura.

Y no es una elección más. Siempre es importante votar y elegir, pero en este caso, es la primera elección en la post pandemia, y los ciudadanos de este país y de esta provincia podrán evaluar las decisiones que tomaron los gobiernos de Alberto Fernández y Axel Kicillof.

Como candidato a la reelección de legislador, puedo dar testimonio, en lo que me toca, del trabajo que hemos desarrollado junto al bloque de Juntos estos cuatro años, los dos primeros con el gobierno de María Eugenia Vidal, y estos últimos con el actual Gobernador.

Desde Juntos siempre hemos tenido la misma responsabilidad de acompañar la gestión provincial, poniéndonos a disposición del Gobernador y del Presidente cuando allá por marzo de 2020 comenzaba la pandemia del Covid – 19. Y a pesar de que nos ignoraron una y otra vez, haciendo gala de una soberbia que finalmente los expuso en su ineptitud, nunca dejamos de hacer los aportes que nos parecían pertinentes.

Lamentablemente todo lo que le fuimos marcando al Gobierno, finalmente se dio. Sólo el resultado adverso de las PASO, y su desesperación por perder el poder, los hizo retroceder en algunas de sus decisiones.

Desde el “no hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en Argentina” (23.1.2020), o “yo no creía que el coronavirus iba a llegar tan rápido, nos sorprendió” (9.3.2020), del ex ministro de Salud de la Nación, Ginés González García; el confinamiento total en la Provincia, sin ningún tipo de evaluación previa, por zonas o por actividades, por la falta de testeos e irresponsabilidad; hasta la posterior justificación del ex ministro de salud de la Provincia, Daniel Gollan, viendo la repercusión de la foto de Olivos, diciendo que “con un poco más de platita en el bolsillo sería otra cosa”.

Todas estas frases y actitudes, lo único que marcan es el desprecio que desde el Frente de Todos tienen por la gente, y sobre todo, por la gente que no piensa como ellos. Y también marcan la escala de valores por la que se manejan. Para ellos el problema es la foto de Olivos, no lo que la imagen muestra. A ellos no les importa que mientras miles de argentinos se fundían o se morían solos, sin ver a sus familiares, y el responsable de eso le festejaba el cumpleaños a su esposa, sino que se sepa.

Podría enumerar miles de decisiones, citar textuales, mostrar fotos, señalar todas las cosas que se hicieron mal, algunas por ineptitud, otras deliberadamente por intereses que vaya uno a saber cuáles son, como la elección de las vacunas rusas y chinas por sobre la Pfizer, que finalmente tuvieron que aplicar.

Estos dos años, lejos de volver mejores, como prometieron en la campaña de 2019, volvieron peores. Y en tiempos de crisis económica y pandemia, nos dejaron rehenes de sus imposturas ideológicas, de su doble discurso y su doble estándar, de su inmoralidad y su falta total de empatía por el otro.

Por eso, a la hora de elegir, hay que evaluar lo importante de lo urgente. Lo urgente ya lo conocemos: la inflación, la inseguridad, el desempleo, la desesperanza de los jóvenes en el futuro, la crisis educativa, y los delirios espasmódicos y anacrónicos del gobierno.

Lo importante es pensar a futuro, y colocar nuevamente a los valores en el centro de nuestras demandas. Cuando Diego Santilli y Facundo Manes hablan de llevar adelante la revolución ética y moral, significa poner en valor la trayectoria de los dirigentes, su palabra, que no es lo mismo el que tolera un delito que el que no, el que justifica una transgresión, que quien no. Lo que está mal está mal, y a partir de ahí construir una sociedad más justa, donde todos sientan que son iguales, ante el gobierno, y sobre todo, ante la Ley.

El compromiso debe ser total con la gestión, porque mientras dure el mandato, es un servicio público. Cuando nos respetemos, cuando pongamos nuevamente de moda los valores de la ética en la función pública y la honestidad, los problemas reales serán más fáciles de resolver.

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