30 de Agosto día Internacional de la desaparición forzada de personas



La desaparición forzada de personas es un hecho aberrante que ha caracterizado a aquellos estados cuyas democracias son jóvenes y débiles o bien en estados que dicen llamarse democráticos pero que en la práctica tienen comportamientos totalitarios. Las jóvenes democracias sudamericanas, entre las que se encuentra la nuestra, han sufrido y sufren en la actualidad hechos de ésta índole, causando un gran temor en la sociedad. La supresión transitoria de las libertades para el individuo desaparecido lo abstraen de los derechos que posee en pos de un interés superior que ese mismo estado cree tener.


La característica principal de la desaparición forzada de personas es el propio y activo involucramiento del aparato represivo estatal en el hecho particular. Derivado de éste, encontramos la angustia de familiares y amigos de las víctimas, y en una instancia inferior el temor al resto de la sociedad a ser víctima al igual que la persona desaparecida. Así y de a poco, el estado comienza a tejer dentro de la sociedad, un manto de sospecha y de duda del ciudadano que tenemos a nuestro lado y a desconfiar entre unos y otros.


Si bien en la actualidad organizaciones internacionales como la ONU, OEA y tantas otras han bregado por el cese de estos actos aberrantes para con las libertades ambulatorias individuales y colectivas, las mismas no se han podido erradicar de manera definitiva. Esto tiene que ver con la falta de compromiso de algunos estados con los valores democráticos, de libertad, y protección de los ciudadanos que son parte de éste. A su vez, las débiles democracias son incapaces de sostener la presión ejercida, lo que genera de manera directa el temor a la pérdida total de ésta. En definitiva, todo se reduce a un círculo vicioso del que los ciudadanos son parte sin quererlo y donde el mismo estado genera las condiciones para que el círculo continúe funcionando.


La Argentina durante la vida democrática ha tenido distintos hechos de desaparición forzada de personas, muchos de ellos irresueltos por la justicia. En la actualidad, en tiempos de cuarentena, la desaparición forzada de personas se ha incrementado en todo el ámbito de la república con escasa respuesta a los pedidos de aparición y justicia de las víctimas. En tanto y en cuanto el estado no sepa atenuar el uso de las fuerzas y sus derivados en contra de los ciudadanos, seguiremos teniendo casos de personas desaparecidas de manera forzada.


EL desafío de los tiempos venideros es fortalecer la democracia y las instituciones de la república que generarán de manera extensiva una mayor seguridad en el estado y en los medios represivos de éste. El compromiso debe ser asumido rápidamente por la política y por aquellos actores como la justicia y las fuerzas de seguridad para dar inmediata respuesta al grito mudo de una sociedad que hoy reclama por las víctimas.

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