Sobre la necesidad de no suspender la república



Estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de la historia mundial, y nuestro país inserto en este mundo globalizado, no escapa a la dura realidad. Así es como la pandemia del COVID-19 nos ha forzado a tomar decisiones, a repensar el devenir y a poner en juego las virtudes individuales y colectivas.


Hace poco tiempo atrás todos estábamos yendo a nuestros trabajos, a buscar a nuestros hijos al colegio o desarrollando todo tipo de actividades, ya sea laborales o recreativas. Pero de forma repentina y sin aviso previo, nos hemos visto inmersos en un gran problema que afecta de manera directa el sistema de salud en su totalidad y que podría afectar hasta el 80% de nuestra población.


Las medidas de carácter preventivo que se tomaron hace días atrás, son sin duda alguna un adelantamiento al tiempo de pleno apogeo de la pandemia en nuestro país, que se espera para el mes de Mayo. En lo particular la Provincia de Buenos Aires ha seguido la línea del gobierno nacional y quienes representamos a la oposición, hemos brindado pleno apoyo al rumbo adoptado.


Si bien nuestra posición acompaña el camino tomado por el gobierno provincial, en modo alguno significa ello que no debamos seguir cumpliendo responsablemente con nuestro rol de representantes del pueblo. Es justamente en este momento de crisis en el que nuestro trabajo debe estar en su mayoría destinado a interceder ante los potenciales abusos y arbitrariedades en que pudiere incurrir el gobierno provincial y colocarnos al lado de los más desprotegidos.


Hemos visto perplejos, como a pesar de la crisis económica y del difícil momento sanitario que estamos atravesando, nunca faltan en el gobierno los oportunistas que tratan de hacer sus negociados y sacar ventaja con la necesidad y la urgencia del pueblo. En esta oportunidad le tocó al estado mismo, que “pagó” precios por encima de los precios testigo que el mismo estado fija. El escándalo de magnitud catastrófica no tiene precedente alguno, como la misma situación de emergencia. Es por ello que ante hechos como este en los que debemos estar atentos y cuidar a nuestros vecinos.


El caso antes nombrado es uno de entre otros tantos que podría haber, para lo que debemos tener a nuestra disposición la mayor información posible y auditarla responsablemente para ejercer sin temor alguno nuestro poder y hacer las denuncias correspondientes en el caso de encontrar algún tipo de irregularidad. Nuestra provincia en el pasado ha sido víctima de prácticas desleales de ese tipo, y la oposición siempre ha estado a la altura de las circunstancias tomando cartas en el asunto y denunciando judicialmente a los oportunistas de turno.


Por esto es que debemos encontrar de manera colectiva los mecanismos que garanticen el normal funcionamiento de las instituciones del estado, teniendo en consideración el gran avance en materia tecnológica. Días atrás, los legisladores de la hermana provincia de Mendoza sancionaron una ley de manera virtual. La sesión legislativa fue totalmente virtual, y cada legislador expuso e hizo aclaraciones desde una plataforma digital de comunicación desde su domicilio. Se garantizó el cumplimiento del aislamiento preventivo obligatorio y a su vez el parlamento mendocino funcionó sin problema alguno.


La justicia provincial ha adecuado la herramienta digital para las presentaciones electrónicas, inicio de causas y demás trámites urgentes a fin de garantizar el servicio de justicia. En tal sentido e independientemente de las causas que han sido postergadas por la ley nacional, el servicio de justicia continúa funcionando de manera reducida y garantizando su servicio.


Con estos dos antecedentes (entre otros) no tenemos justificativo alguno para discontinuar con nuestra labor legislativa en pos de la defensa de los derechos de nuestros vecinos. Es claro que además del obstáculo de la pandemia hay un obstáculo adicional llamado voluntad política. En tanto y en cuanto este último sea más fuerte que la pandemia, continuaremos debilitando las instituciones públicas con la posibilidad de causar un nuevo mal (evitable) a los ciudadanos. El del abuso en la situación de emergencia.


Las herramientas están a nuestra disposición, los medios, las personas y la posibilidad de actuar responsablemente también, pero dependerá de la voluntad de la clase política y por sobre todo del gobierno provincial, que necesariamente empezará a rendir las cuentas que hoy no esta rindiendo si logramos volver a poner en marcha a las instituciones provinciales.

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